Blog de viajes y realidad: con qué frecuencia viajamos de verdad
Por qué el blog da la impresión de que siempre estamos de viaje, aunque en realidad pasamos mucho tiempo llevando una vida normal en casa.
Si miras mi blog, puede parecer que siempre estamos de viaje. Una escapada, luego otra, Polonia, Austria, Hungría… Y una podría preguntarse si alguna vez estamos en casa. 🙂
Pero un blog puede engañar un poco.
En cada viaje hago muchísimas fotos. A veces quizá demasiadas. De un solo viaje me traigo tantas fotos, experiencias y consejos que poco a poco surgen varios artículos. Así que, mientras en el blog todavía «viajamos», en realidad puede que ya llevemos varias semanas en casa llevando una vida completamente normal. Y a veces incluso pasamos meses enteros en casa.
Por qué en verano casi no viajamos a ningún sitio
Puede que sea sorprendente, pero precisamente en verano no solemos ir de vacaciones ni hacer grandes viajes. Es que a mi marido y a mí no nos gusta mucho el calor fuerte. Y yo probablemente lo soporto todavía peor que él. Hace poco el tío de mi marido me dijo que, como soy del sur de Moravia, pensaba que estaba acostumbrada al calor y que me gustaba. Así que le saqué rápido de su error. 🙂
Todavía recuerdo de mi infancia cómo, en los días calurosos de verano, cerrábamos las cortinas en casa para que entrara el menor sol posible en el piso. Mi madre intentaba de varias formas refrescar nuestro piso de bloque prefabricado, y por supuesto, durante el mayor calor ni siquiera salíamos. Y hoy tengo la sensación de que soporto el calor quizá incluso peor que entonces. Por eso en verano solemos quedarnos en casa e intentamos también trabajar más. En parte para poder permitirnos luego volver a salir de viaje.
Uno de nuestros pocos viajes regulares en verano suelen ser dos días en el sur de Moravia, de donde soy. A mi marido también le encanta ese lugar, igual que a sus padres y a su tía con su marido, que vienen con nosotros.
Y en agosto tengo un motivo personal más para volver allí. Voy a poner flores en la tumba y a encender una vela a mi madre el día en que habría sido su cumpleaños. 🕊️
En otoño volvemos a salir de viaje
En cuanto termina el gran calor, empieza para nosotros una temporada mucho más agradable para viajar. Me gusta el otoño no solo por sus colores, sino también porque vuelve a ser mucho más agradable pasear al aire libre. Y si además hace buen tiempo, para mí es una de las épocas más bonitas para hacer excursiones. Por eso normalmente se nos ocurre alguna escapada de uno o dos días. Y ni siquiera hace falta ir lejos. A veces basta con alejarse un poco de nuestra ciudad para descubrir un lugar donde nunca habíamos estado. Como hace poco en Polná, sobre la que también escribí aquí en el blog.
Precisamente ese tipo de excursiones son las que me gustan. No hace falta que sean unas grandes vacaciones ni un viaje a cientos de kilómetros. A veces basta un solo día libre, subirse al coche e ir a algún sitio donde nunca hayamos estado. Y muchas veces acaba siendo un día muy bonito. 🙂
En invierno nos encantan las escapadas navideñas
En invierno volvemos a tener menos viajes. Pero hay algo que casi nunca nos perdemos: los mercadillos navideños. Nos gusta ir a alguna ciudad a disfrutar del ambiente navideño, las luces, los puestos y todo lo que forma parte del Adviento. Incluso una escapada navideña de un solo día es para mí un cambio agradable en el invierno.
Y después suelo empezar a pensar ya a dónde podríamos ir después del invierno.
En primavera es cuando más ganas tenemos de viajes más largos
Precisamente la primavera suele ser la época en la que, después del invierno, tenemos de nuevo más ganas de salir a algún sitio. A veces es antes, a veces más tarde. Depende mucho del trabajo, del tiempo y de lo que se nos ocurra en ese momento. Este año nos fuimos a los Bajos y Altos Tatras. Estuvimos en Liptov y también en la Białka Tatrzańska polaca. Ya he escrito aquí en el blog sobre muchos lugares de este viaje, y puede que aún salgan algunos artículos más. Estuvo precioso allí.
Es que me encantan de verdad las montañas, y son uno de los lugares a los que siempre volveré con gusto.
El trayecto por autopista hacia los Altos Tatras nevados
Después de un viaje así de largo suelen venir sobre todo excursiones más cortas y de un solo día. Y precisamente por eso el blog puede dar la impresión de que siempre estamos en algún sitio. De un viaje grande a veces tengo material para escribir durante varias semanas o incluso meses.
Algunas excursiones las planeamos con meses de antelación, otras en pocos días
Tampoco tenemos ningún sistema fijo para planear los viajes. Algunas excursiones empezamos a planearlas varios meses antes. Otras veces se nos ocurre algo unas semanas antes, y a veces incluso solo una semana antes de salir. Pero eso tampoco significa que podamos irnos en cualquier momento. Cuando mi marido tiene mucho trabajo y más encargos, sencillamente no hay viaje.
Así que, aunque tenemos bastante libertad en este sentido, nuestras excursiones siguen dependiendo mucho del trabajo y de lo que haya que hacer en cada momento.
Viajamos casi siempre en coche, pero también nos gusta el tren
Casi siempre salimos con nuestro viejo coche. Mientras funcione, seguiremos yendo con él. 🙂
El coche tiene una gran ventaja para las excursiones: podemos parar donde queramos, cambiar de plan y visitar también lugares a los que resulta más difícil llegar en transporte público.
Pero también nos encanta viajar en tren. Sobre todo cuando vamos a una ciudad o a algún sitio donde en realidad no necesitamos el coche para nada. Y, por ejemplo, a mi marido le gusta RegioJet también por otro motivo importante: puede darse un capricho en el tren. 🙂
Y una cosa más que quizá sorprenda a alguien. Aunque escribo un blog de viajes, nunca he volado en avión. Hasta ahora hemos llegado a todos nuestros destinos en coche, en tren o de alguna otra forma por tierra. ¿Cambiará esto algún día? Ni yo misma lo sé. 🙂
Me encanta viajar, pero igual me encanta volver a casa
Descubrir lugares nuevos me encanta. Pero aunque me gusta viajar, también me encanta volver a casa. Y quizá sea precisamente gracias a viajar que me doy aún más cuenta de lo bien que me siento después en casa. Para mí viajar no significa estar constantemente fuera. A veces es un viaje más largo cada pocos meses. Otras veces una excursión de un día a pocos kilómetros de casa. Pero siempre espero con ganas el próximo viaje. 🙂
¿Y vosotros, cómo lo hacéis? ¿Viajáis a menudo o os basta con unas vacaciones al año? 🙂